Entrevista a Guillermo Navarro, Amado Cárdenes
Guillermo Navarro nació en el municipio grancanario de Teror en marzo del año 1948. Comenzó a trabajar para la empresa Amado Cárdenes a los 25 años de edad como administrativo. En un principio desempeñaba las funciones más sencillas dentro de la empresa, como encargado de repuestos además de llevar a cabo funciones de auxiliar administrativo; no obstante, con el paso del tiempo fue ascendiendo progresivamente hasta que llegó a hacerse indispensable en la empresa.
“Los repuestos los empezó a llevar una chica que llevaba el tema de averías y yo pasé directamente a depender de ventas” Nos cuenta el entrevistado acerca de su segunda etapa en Amado Cárdenes.
Guillermo logró hacerse con la propiedad de la empresa en el 94 tras la fuerte crisis que tuvo lugar en el año 93. Dicha crisis golpeó a la empresa Amado Cárdenes con tal fuerza hasta el punto de llevarla a la suspensión de pagos, sin embargo, gracias al saber hacer del entrevistado tal suspensión no llegó a ejecutarse nunca y fue satisfactoriamente resuelta en diciembre del mismo año “fue una suspensión pues llamémosle técnica que se resolvió en el mismo año” afirma el entrevistado.
Por esta época ya tenía la inquietud de tener algo propio, de hacer las cosas según su criterio y gracias a su esfuerzo y buena gestión logró sacar a la empresa de la crisis incluso cuando no era de su propiedad.
Guillermo se veía capacitado para marcharse, dejar Amado Cárdenes y empezar una nueva andadura empresarial por su cuenta: “Marcharme, iniciar una etapa distinta, hacerla con mi familia, con mi mujer, con mi hijo que tenía en aquel momento edad de poder estar conmigo y algún otro empleado que quisiera seguirme, tampoco no quise desmembrar todo para yo marcharme y dejarlo, no”.
En diciembre del año 94 se materializó la compra después de que el anterior dueño, que ya tenía edad de jubilarse, le dijera a Guillermo que era la persona indicada para seguir en la empresa. “Si yo me marchaba pues la empresa cerraba y era una pena que una empresa como ésta dejara de existir, era una pena, y con el nombre que tenía y con el patrimonio de clientes que tenía. Porque la cartera de clientes que era una pena dejarla morir”, nos relata el entrevistado.
Hubo que llevar a cabo no pocos ajustes en lo concerniente a plantilla y vender alguna infraestructura que se encontraba en estado de infra explotación.
“Tenía dos cosas muy importante que puse en la balanza que eran lo bueno que tenía yo y lo malo que podía encontrarme. Lo malo era que aquel tachón de una suspensión de pagos, pero bueno, no era tan malo porque el gestor me decía que era algo malo pero lo bueno era que iba a hacer algo que no ha hecho ninguna otra empresa con el mismo nombre, continuar hacia adelante, iba a haber algunos tropiezos al principio pero eran salvable al 100%”.
El origen de la empresa fue la distribución de bienes de consumo por los pueblos y campos de la isla, pero llegaron entonces las tiendas y su fundador se dedicó a amueblar tiendas y desde ahí viene la actividad empresarial.
“Este señor (Amado Cárdenes) iba a vender a las tiendas, iba a vender paquetería de lo que fuese: agujas, dedales o cuatro cosas que se vendían en aquella época y el jabón. Entonces, pues tenía ya una clientela hecha de las clásicas tiendas de aceite y vinagre de antiguamente. Pues, desde que aquella tienda le faltaba una balanza pues ya se inició esto, se dejó la etapa aquella de paquetería, de jabón, de tal… Y se metió de lleno a amueblar las tiendas” Nos cuenta de primera mano el entrevistado acerca de los orígenes de la empresa.
El boom de la actividad llegó en los años sesenta y setenta, con el boom turístico de la zona sur, afirma que en aquella época se ganaba mucho y también se invertía mucho.
Al principio, Amado Cárdenes era una empresa que tenía presencia en todas las islas del archipiélago: “Tenía presencia en todas las islas, bien con un delegado o bien con un local propio. La provincia de Las Palmas, ésa la llevábamos directamente de aquí, con locales propios en las islas, en Fuerteventura y Lanzarote, y con gente, pues dirigida desde aquí, aunque eran gente de allí, pero dirigidas desde aquí. ” Nos relata el entrevistado.
La provincia de Tenerife se llevaba desde una sociedad perteneciente a Amado Cárdenes que se encargaba de las islas de La Palma, La Gomera, El Hierro y la Propia Tenerife.
No obstante, desde finales de la década de los noventa decidió centrarse en Gran Canaria ya que las delegaciones resultaban realmente costosas. “En las islas mejor tener una persona, un delegado, un comisionista y/o mandar directamente la mercancía de aquí que, con el buen funcionamiento que hay de transportes, coges un camión, sales por la mañana y te llevas una instalación completa sobre el camión, la instalas y te vienes por la tarde para acá. Cubrimos todas las islas de servicio técnico”. Nos cuenta Guillermo Navarro.
Amado Cárdenes es una empresa con presencia internacional, están establecidos en Guinea Ecuatorial a través de un contacto de un guineano que les pide presupuesto para encargos. También en Mauritania se han llevado a cabo tres acciones importantes como la instalación de una báscula de pescado.
“Ahora mismo tenemos tres clientes importantísimos allá en Guinea. Allí hemos montado bastantes instalaciones, ya se está haciendo o se va a hacer una reforma de un supermercado, en el pasado mes de febrero se instalaron tres cámaras frigoríficas.., pues no son camarita pequeñas, son unas cámaras grandes”. Nos cuenta Guillermo sobre su proceso de internacionalización.
“En Guinea, a día de hoy y en este momento, tenemos una venta hecha que se la hicieron a mi hijo la semana pasada y que será para entregárselo la próxima semana. Una máquina de panadería, un horno, y una serie de productos...” Es decir, que continuamente Guillermo está trabajando con el continente africano, tal y como nos relata.
Según el entrevistado, la economía de los países africanos vecinos a Canarias va a seguir creciendo en los próximos años en gran parte debido al reciente descubrimiento de yacimientos de petróleo y oro en Mauritania.
En los últimos años, Amado Cárdenes ha sido una empresa que ha sabido diversificarse “En el sur también tenemos una tienda de menaje que fue adquirida en febrero del año pasado. Allí hay ahora tres personas. Era algo que nosotros siempre hemos querido estar muy, muy completos. ¿Qué nos faltaba? Eso, el menaje. Para poder vender una maquinaria para un bar, para un hotel.., y podemos venderle la cuchara, el plato, el tenedor y la servilleta y los zapatos del camarero, y la camiseta del camarero y toda esa historia. Eso lo tenemos completo”.
La empresa es consciente de la importancia de las nuevas tecnologías y desde hace más de cuatro años tiene un moderno sitio web dedicado al servicio técnico, a la venta, al departamento de técnicos de planos y de desarrollo del estudio de una instalación.
Una de las herramientas estrellas ofertadas es una instalación creada recientemente en la que central frigorífica está controlada desde el ordenador de la empresa. Un supermercado de Arucas tiene una instalación recientemente puesta en marcha en la que su propietario puede controlar la temperatura de la cámara frigorífica desde el ordenador de su casa.
“Ya el cliente desde su ordenador, desde su casa, un domingo sabe cómo le está funcionando. Si él quiere bajarle un poco el frío, desde allí, desde el ordenador de su casa, lo baja; si quiere pararlo, lo para. Si tiene una avería, sabe que avería tiene el ordenador. Pero además, nuestro técnico, que es muy vanguardista, lo tiene en su casa también y lo vigila desde su casa y hace rectificaciones desde su casa”. Así describe el entrevistado este ingenioso sistema de control remoto.
Cuando se le pregunta por las debilidades de la empresa canaria destaca la falta de preparación del empresariado y un excesivo proteccionismo de la economía. Con respecto a la competencia china, el entrevistado afirma que está haciendo mucho daño, no obstante asegura que, por ahora, no llegan a la calidad de productos manufacturados en Europa, sólo por ahora.
“Yo creo que aquí somos muy conservadores. Y el ser muy conservadores es justo porque no tenemos preparación. Yo he leído muchísimo. No tengo solo estudios primarios y realmente porque venga uno y intente… Le doy, como dice uno, le doy dos metros de distancia y lo cojo. O que me dé dos metros de distancia a mí y que intente cogerme. Yo creo que si aquí hubiese un poquito más de preparación…”.
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